Ricardo Dominguez
Feb 12

Cómo vender 600.000 $ al mes en Amazon: la hoja de ruta de Pedro

Hay una frase que Pedro repite como si fuera un axioma:
"Todos los procesos son mejorables"

 No importa si estás vendiendo 10.000 o 800.000 dólares al mes. Si crees que ya llegaste a la cima, el problema no es el negocio. El problema es la mentalidad.

Pedro es venezolano, lleva ocho años en Estados Unidos y en dos años ha construido una tienda en Amazon que factura cerca de 600.000 dólares mensuales. Antes fue gerente de mercadeo en Coca-Cola. Antes de eso, jugó béisbol profesional. Antes de eso, trabajó con su padre en una empresa familiar.

Todos esos capítulos, aparentemente inconexos, explican por qué su negocio en Amazon funciona de una manera que pocos logran replicar.

Lo que Coca-Cola le enseñó que ningún curso de Amazon puede darte

 Cuando Pedro describe su etapa en Coca-Cola, no habla de presupuestos ni de campañas. Habla de cultura empresarial. 

"El primer día me dijeron: un año en esta compañía multiplícalo por tres. Me entró por un oído y me salió por el otro. Cuando salí dije: tenían razón."

En Coca-Cola, Pedro manejaba cuentas clave: McDonald's, Subway, cadenas de supermercados. Su responsabilidad no era solo vender. Era hacer crecer el share de mercado en su región, mes a mes, trimestre a trimestre. Los objetivos existían independientemente del contexto: si había una huelga, si la flota de camiones fallaba, si llegaba un huracán. El reporte salía el primero del mes siguiente. Siempre.

Esa disciplina de objetivos no negociables, esa capacidad de medir, ajustar y rendir cuentas, es exactamente lo que hoy aplica a su tienda de Amazon. No como un ejercicio teórico, sino como el sistema nervioso de toda la operación.

La llegada a Amazon: nada de impulsos, todo de planificación

Pedro no abrió su cuenta de Amazon el día que descubrió la plataforma. Tardó meses en dar el primer paso.

Cuando encontró la publicidad —Instagram o YouTube, no recuerda bien— lo primero que hizo fue investigar. Mucho. Verificar. Contrastar. Es una persona que analiza antes de moverse, y ese rasgo, que él mismo admite que a veces puede ser excesivo, lo protegió de los errores más comunes del principiante impulsivo.

Abrió la cuenta en septiembre de 2021. No para vender. Para explorar Seller Central, entender la interfaz, hacer click en las pestañas que veía en los videos. Luego vino un curso, en febrero. Y en marzo de 2022 empezó a vender.

Seis meses de preparación antes de su primera compra de inventario.

El resultado: su primer año en Amazon cerró en 1,3 millones de dólares en ventas. Puro arbitraje. Sin marca privada. Sin wholesale todavía.

Por qué empezar por arbitraje tiene más sentido de lo que parece

Pedro comenzó haciendo arbitraje minorista, yendo físicamente a tiendas en Miami a escanear productos. Al principio, como le ocurre a casi todos, encontraba muy poco. Marcas bloqueadas, productos con márgenes insignificantes, horas invertidas sin nada en el carrito.

Pero no lo interpretó como una señal de que el modelo no funcionaba. Lo interpretó como una señal de que necesitaba aprender más.

 "El curso te da mucha información, pero no te lo va a dar todo. Uno tiene que adaptar el conocimiento a su lógica, a su negocio, buscar alternativas y no cerrarse solo a lo que recibió."

Con el tiempo, las marcas que nadie reconocería fuera del mundo Amazon empezaron a generar ventas consistentes. Y cuando más entendió el comportamiento de la plataforma, más empezó a concentrarse: eliminando las categorías que menos rendían, profundizando en las que más. Aplicando el principio del 80/20 de forma casi obsesiva.

Hoy, lo que empezó como arbitraje amplio se ha transformado en algo que se parece más al wholesale: pocas marcas, alto volumen, relaciones directas con los managers de las tiendas que lo avisan cuando llega mercancía con descuento. El 90% de su negocio es ya wholesale. El 10% restante sigue siendo ese pequeño rincón de arbitraje que, dice, no piensa abandonar. 

"Es una gallinita de huevos de oro que no hay que descuidar."

El sistema de planificación que lo separa de la mayoría

La diferencia más llamativa entre Pedro y el vendedor promedio no es el volumen. Es cómo piensa el tiempo.

En diciembre de 2023, Pedro ya tenía su proyección de ventas para todo el 2024, mes a mes, trimestre a trimestre. No como un ejercicio de optimismo, sino como un instrumento de gestión. Cada mes, compara resultados reales contra proyección. Si está por debajo, ajusta. Si está por encima, no baja la guardia pero sabe que tiene margen.

Su fórmula de proyección es sencilla pero potente: calcula el valor de inventario al costo que necesita tener, lo multiplica por su factor multiplicador —2.25, el promedio histórico de su tienda— y obtiene una proyección de venta estimada. En Q4, ese factor sube porque su tasa de rotación pasa del 33% mensual al 43-44%.

"Yo proyecto ventas, no compras. Pero para proyectar ventas, necesito saber cuánto inventario tener. Y para tener ese inventario, necesito el capital. Entonces hago la pirámide al revés, pero el objetivo es el mismo."

Este sistema no es complicado. Pero requiere conocer los datos del negocio, haberlos registrado con rigor y tener la disciplina de consultarlos antes de tomar decisiones. Muy pocos vendedores hacen esto de forma sistemática.

El control de inventario que nadie menciona: el sistema de SKUs

Uno de los detalles operativos más reveladores de la conversación con Pedro tiene que ver con algo aparentemente menor: cómo formatea los SKUs de sus productos.

El SKU es el identificador interno de cada producto. La mayoría de los vendedores lo deja como código aleatorio o como el nombre del artículo. Pedro lo convirtió en una herramienta de trazabilidad completa.

Su formato incluye: el código numérico del proveedor, la fecha de la factura, el precio de compra unitario sin impuestos, el precio del Buy Box en el momento de la compra, y un correlativo para evitar duplicados. Con eso, ante cualquier reclamación, disputa o revisión de margen, puede localizar la factura correspondiente en menos de dos minutos.

"Si me pones un complaint de Amazon ahora mismo, en menos de dos minutos sé dónde está la carpeta, busco la factura, la escaneo y te la envío."

Es un sistema que aprendió y perfeccionó. Un ejemplo de algo que los cursos raramente enseñan, pero que marca una diferencia enorme cuando el negocio escala y hay centenares de productos activos simultáneamente.

Cómo construir un equipo cuando empiezas desde el comedor

El negocio de Pedro comenzó en la mesa del comedor de su casa. Literalmente. Cajas apiladas hasta el techo, él procesando en Inventory Lab, su socio empaquetando y retirando etiquetas.

Cuando las cajas empezaron a invadir la sala
, el pasillo y la escalera, y los niños ya no podían moverse por la casa, fue el momento de buscar un storage.

Terminaron alquilando cinco unidades de almacenaje y derribando las paredes entre ellas para crear un mini warehouse. La primera empleada llegó en febrero de 2023, casi un año después del primer día de ventas. Hoy es la manager de almacén.

El salto real, sin embargo, llegó cuando empezaron a contratar en el exterior, principalmente en Colombia y Venezuela. Economistas e ingenieros que construyeron macros en Excel, optimizaron procesos internos y permitieron delegar funciones críticas que antes consumían horas cada día: gestión de precios en el repricer, atención al cliente, control de inventario y restock, análisis de listas de proveedores.

"Estas personas cambiaron el negocio por completo. Construyeron cosas que nosotros ni idea teníamos cómo hacerlas."

Tener a alguien dedicado exclusivamente al repricer,
o alguien que solo gestiona los casos de Amazon, no es un lujo cuando se vende a ese volumen. Es una necesidad operativa. Y en un negocio online como este, puede cubrirse con talento remoto a un costo sostenible.

La lección más importante: los procesos siempre son mejorables

Pedro no habla de Amazon como si hubiera llegado a ninguna meta definitiva. Habla de ello como un sistema en constante revisión.

"No importa cuándo escuches este comentario. Siempre puedes mejorar tus procesos. Vendas 800.000 o vendas 80.000. Independientemente de que te esté yendo bien, eso no significa que lo estás haciendo lo mejor posible."

Para alguien que vende más de 3,6 millones de dólares al año —su cifra de 2023—, esa humildad operativa no es retórica. Es el mecanismo que lo llevó hasta ahí.

El consejo que da a quien empieza es consecuente con esa filosofía: prepararse antes de lanzarse, no actuar por impulso, mantener el trabajo habitual mientras el negocio de Amazon crece, y tener paciencia.

No la paciencia pasiva de quien espera que las cosas sucedan, sino la paciencia activa de quien construye con metodología, mide resultados y hace ajustes.

Eso, y entender una verdad que muchos tardan demasiado en aceptar: en este negocio, lo único que siempre va a escasear es el capital. No las oportunidades de venta. Amazon ya tiene el tráfico. El límite siempre es cuánto puedes comprar.

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Transcripción

Pedro — De Coca-Cola a 600.000 dólares mensuales en Amazon
Ricardo: Bueno, hoy tenemos un invitado muy especial. Pedro, para nosotros es un placer tenerte acá. Algo que me impresionó muchísimo cuando nos conocimos es que en tan solo 2 años has llevado tu tienda de cero a más de 400.000, casi 600.000 mensuales. Cuéntanos un poco sobre ti, Pedro. ¿De dónde eres?
Pedro: Venezolano. Tengo ya 8 años en Estados Unidos, migré en el 2016. Antes de vender en Amazon hacía otro tipo de trabajo, otro tipo de negocios.

Ricardo: ¿A qué te dedicabas antes?
Pedro: En Venezuela soy licenciado en administración de empresa. Ejercí allá, trabajé en una de las transnacionales más grandes del mundo: Coca-Cola. Tuve cargos gerenciales. Era gerente de mercadeo en la región sur-oriente. Fue una carga de trabajo, de conocimiento y de aprendizaje enorme. Hay una frase que me dijo la persona que me dio el ingreso el primer día: "Un año en esta compañía multiplícalo por tres." Me entró por un oído y me salió por el otro. Cuando salí dije: tenía razón.
Manejaba lo que llaman cuentas clave: McDonald's, Subway, cadenas de supermercados grandes. Esas cuentas generan volumen de venta pero también un importante porcentaje del share de mercado. Mensualmente había una auditoría de share y yo tenía dos indicadores: crecimiento versus año anterior y crecimiento versus mes anterior.

Ricardo: ¿Y cuando llegas a Estados Unidos?
Pedro: Lo primero que hice fue invertir en una empresa de transporte. Compré unos camiones —gandolas, como decimos en Venezuela—. Fue rentable, pero el tema de los chóferes era sumamente complicado. Era over the road, el negocio no depende de ti sino del chófer. Estuve casi dos años y un momento que ya la paz mental no hacía match con los números, decidí salir.
También trabajé como coach de béisbol. Firmé con los Toronto Blue Jays y en Venezuela con Cardenales del Lara. Conseguí la beca de béisbol universitaria. Trabajé con escuelas, con ciudades, tenía Summer camps, clases privadas. Me fue muy bien. Me gustaba, me apasionaba. Pero financieramente no era escalable: tenía un tope que dependía de mí físicamente.

Ricardo: ¿Cómo llega Amazon a ti?
Pedro: Era y soy fan de Amazon como cliente. Me encanta la simplicidad, el poder ver los precios y el detalle de los productos fácilmente. Cuando surge la pandemia empiezo a buscar oportunidades. Me salió una publicidad, no recuerdo si fue en Instagram o YouTube, me prendió el bombillo. Soy una persona que para dar un paso analiza demasiado. Empecé a averiguar mucho.
Pensaba como casi todos: que los productos que se venden en Amazon todos los vende Amazon. Cuando empecé a averiguar dije: wow, este monstruo con tanta potencia no vende ni la mitad de sus productos. La mayoría lo venden vendedores como nosotros.

Ricardo: ¿Desde un inicio supiste que ibas hacia wholesale?
Pedro: Cuando yo comencé, lo único que vi en su momento era arbitraje. No sabía que existía wholesale, sabía que existía marca privada muy por encima. La información que me llegó fue la de arbitrage y comencé con eso, retail y online, desde Miami. Seguía como coach de béisbol mientras también vendía en Amazon.

Ricardo: ¿Cuándo abriste la cuenta?
Pedro: Investigué sobre cómo vender en Amazon en septiembre del 2021. Abrí la cuenta en septiembre, pero mi planificación fue: voy a abrirla para revisar Seller Central, para jugar con la información que veo en los videos. Me instruí septiembre, octubre, noviembre, diciembre. Hice un curso en febrero. Y comencé a vender en marzo. Todo eso estaba planificado. Cuando me sienta preparado, voy a comprar mi primer producto. Y seguía trabajando como coach.

Ricardo: ¿Cuánto vendiste tu primer año?
Pedro: Mi primer año vendí 1.300.000 dólares. Puro arbitraje en Miami. Y dejé de trabajar como coach en septiembre u octubre de ese año, como 6 meses después de empezar a vender.

Ricardo: Eso es increíble. ¿Cómo encontrabas la mercancía?
Pedro: Muchísimo trabajo. Al principio, las primeras veces que iba a escanear a las tiendas: escaneando, escaneando, escaneando, todas las marcas cerradas. Yo decía: pero cómo es que esto es posible, tengo tres horas aquí y no tengo nada en el carrito. Pero poco a poco fui entendiendo. Vi que había una marca que sí estaba desbloqueada, que no conocía, y dije: bueno, esto es la única opción que tengo en el momento. Y así, poco a poco, fui expandiendo.

Ricardo: ¿Cómo fue creciendo el capital?
Pedro: Inicié con un capital de 20.000 dólares en ahorros, sin tarjetas. Sí, incluidos cursos y equipos. A los dos meses nos quedamos cortos. Tarjetas de crédito. Empezó a llegar Amazon Lending. El primer fue de 5.000, después 9.000, fue creciendo. No cobré sueldo hasta noviembre o el primero de diciembre de ese año. Todo se reinvertía.

Ricardo: ¿Cómo proyectas las ventas?
Pedro: Yo proyecto ventas, no compras. Pero para proyectar las ventas necesito saber cuánto inventario tener. Y para tener ese inventario, necesito el capital. Entonces hago la pirámide al revés, pero el objetivo es el mismo.
En diciembre del 2023 ya tenía mi proyección de ventas para todo el 2024, mes a mes, trimestre a trimestre. Le hago seguimiento mensual, trimestral y semestral. Si estoy por debajo de la proyección, ajusto. Si estoy por encima, tengo un colchón.
Mi fórmula es: valor de inventario al costo multiplicado por 2.25 —mi factor multiplicador— me da una proyección de venta estimada. En Q4 ese factor sube porque mi tasa de rotación pasa del 33% mensual al 43-44%.

Ricardo: Háblame del sistema de SKUs que usas.
Pedro: El SKU lo codifico así: primero el código numérico del proveedor —los tengo en una base de datos numerados desde el 01—, seguido de la fecha del invoice, seguido del precio unitario al costo sin impuestos, seguido del precio del Buy Box en el momento de la compra, y un correlativo final.
Con eso tengo control visual y rápido de todo. Si surge un problema con Amazon, un IP complaint, si quiero revisar si el proveedor nos subió el precio, si quiero saber dónde está una mercancía: en menos de 2 minutos sé dónde está la carpeta, busco la factura, la escaneo y la envío.

Ricardo: ¿Cómo fue creciendo el equipo?
Pedro: Empezamos en la mesa del comedor de la casa de mis padres. Con el arbitraje y las compras en tiendas, tuvimos que habilitar el garaje. Actualmente compramos 200-300 zapatos a la semana. Ya el garaje está tan saturado que queremos transicionar a un prep center el mes que viene.
Tenemos dos asistentes virtuales en Venezuela. Uno se encarga de la operación: control de inventario, limpieza de listings, restock. Otro analiza listas de proveedores. Y un amigo que nos ayuda dos horas a la semana con el procesamiento.

Ricardo: ¿Cómo te financias hoy?
Pedro: Inicialmente con el aporte de capital de mi papá. Luego tomamos préstamos de Amazon Lending y de Parafin. Ya ambos están pagados al 100%. También sacamos tarjetas de crédito: una de Chase para la empresa, la Blue Cash de American Express, y recientemente la Plum de American Express. La ventaja de tener varias tarjetas es no llevar ninguna al límite, sino ir usándolas y repagando para que te vayan aumentando el límite.
También recibimos un aporte de un inversionista privado. Si le das más de lo que le pagaría el banco, es un buen negocio para todos.

Ricardo: ¿Qué consejo le darías a alguien que empieza?
Pedro: Todos los procesos son mejorables. No importa cuándo escuches este comentario: siempre puedes pensar que por estar vendiendo 800.000 mensuales llegaste a la Meca. No. Con esos mismos 800.000 pero mejorando los procesos vas a tener un profit mucho mejor.
Yo me guío de los fundamentos de la administración: planificación, organización, dirección y control. El control está de último pero puede ser el más importante, porque ahí identificas qué errores estás cometiendo independientemente de que te esté yendo bien.
Y para quien inicia: hay que tener mucha paciencia. Prepararse antes de comenzar, no por impulso sino estructurado y con conocimiento. No van a poder vivir de Amazon en los primeros meses. Su trabajo base va a seguir exactamente igual. Tienen que buscar energía, conocimiento y paciencia para construir esto poco a poco.


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