Ricardo Dominguez
Mar 2

Emprender en familia: cómo construir un negocio cuando el apellido es también el equipo

Hay negocios que nacen de una oportunidad. Hay negocios que nacen de una necesidad. Y hay negocios que nacen de algo más difícil de cuantificar: la decisión de una familia de construir algo juntos, con todo lo que eso implica.

Aquilo no es una empresa nueva
. Nació en 2012 como un proyecto de venta al detal hacia Latinoamérica, una especie de Amazon para la región antes de que Amazon llegara a la región.

Funcionó, creció, y quedó en pausa cuando el negocio de Amazon empezó a consumir todo el oxígeno disponible.
Durante años, el dominio siguió activo, la empresa siguió existiendo en papel, y la experiencia acumulada esperó el momento correcto para volver.

Ese momento llegó con Alejandro. si quieres conocer la historia completa no te pierdas nuestro podacast de hoy:

La lógica detrás de una empresa familiar

Ricardo Domínguez padre lleva décadas en el comercio. Primero enviando productos a Venezuela desde Miami cuando llegó al país.

Luego en la venta de celulares hacia Latinoamérica, con una empresa que vendió antes de la pandemia. Después, junto a su hijo Ricardo, construyendo el negocio de Amazon que hoy mueve millones de dólares al mes.

Cuando su hijo menor, Alejandro, se graduó de High School en mayo y cumplió 18 años en agosto, la pregunta no era si iba a integrarse a los negocios familiares. Era cuándo y cómo.

"La mejor educación que uno le puede dar a los hijos es involucrarlos en los negocios. Con el ejemplo."

Alejandro no llegó de cero. Lleva años en el almacén —empacando, poniendo etiquetas, procesando cajas— desde que tenía 8 o 9 años. Tiene fotos de su primer pago: 40 dólares. Conoce el negocio desde el nivel más concreto y físico posible, mucho antes de entender los números que hay detrás.

Lo que cambió al graduarse fue el rol. De empleado de almacén a socio activo en el relanzamiento de Aquilo, la división B2B de distribución hacia Latinoamérica que la familia había dejado en pausa años atrás.

Qué es Aquilo y qué problema resuelve

El mercado latinoamericano tiene un problema estructural cuando se trata de productos de marca reconocida: hay demanda, pero no hay oferta accesible.

Un Lego que en Estados Unidos cuesta 4 dólares puede venderse en México por 8. Un DeWalt que un electricista venezolano necesita para su trabajo llega al mercado local a un costo que no refleja su valor real, cuando llega.

Un perfume de marca, unas herramientas de cocina de calidad, un juguete Fisher-Price: todos tienen compradores en Colombia, Argentina, Chile, Venezuela, Ecuador. Lo que no siempre tienen es un canal de distribución confiable, con precios competitivos y variedad real de categorías.

Aquilo cubre ese espacio. Opera como distribuidor mayorista desde Miami —el hub natural de Latinoamérica, como lo describe el propio Ricardo— con acceso a más de 50 marcas reconocidas: Milwaukee, Makita, Black & Decker, Mattel, Fisher-Price, Lego, Contigo, perfumes árabes y de firma, artículos deportivos y de cocina, entre muchos otros.

La ventaja competitiva no es solo el catálogo. Es el costo. Aquilo compra como vendedor de Amazon, con los precios que solo están disponibles cuando tienes relaciones directas con fabricantes y distribuidores autorizados y manejas volúmenes significativos.

Eso significa que un revendedor en Latinoamérica que compre a través de Aquilo tiene acceso a costos que no podría conseguir comprando en Amazon o en cualquier otro canal convencional.

"Nosotros somos vendedores de Amazon. Tenemos un costo mejor. Y ese costo lo transferimos a nuestros clientes."

Cómo funciona el modelo para un comprador en Latinoamérica

El proceso es más simple de lo que parece. Un cliente en Colombia, Chile, Argentina o cualquier otro país de la región contacta a Aquilo, indica qué marcas o productos le interesan y recibe una cotización en menos de 24 horas.

Si el inventario ya está en el almacén de Miami, la orden se paga al 100% y se despacha directamente al freight forwarder que el cliente prefiera. Si el producto requiere pedido específico, se solicita un anticipo —generalmente un 30%— y el resto se cancela cuando la mercancía llega al almacén, típicamente entre una y tres semanas después, dependiendo de la marca.

La consolidación de carga es una de las ventajas más prácticas: en lugar de hacer transferencias a cinco proveedores distintos para cinco categorías diferentes, el cliente hace una sola transferencia a Aquilo y recibe todo consolidado. Menos gestión, menos fricción, más eficiencia para quien está comprando al mayor.

El mercado que nadie está mirando: Argentina, las islas, MercadoLibre

Una parte relevante de la visión de Aquilo tiene que ver con dónde están las oportunidades que otros distribuidores no están aprovechando.

Argentina es uno de los casos más interesantes del momento. Las reformas económicas recientes han reducido los aranceles de importación del 17% al 7% en algunos segmentos, lo que transforma radicalmente la ecuación de rentabilidad para quienes compran productos importados.

Hay una clase emprendedora argentina hambrienta de crecer
que encontraba frenado su camino por los costos y la rigidez del mercado anterior. Esa ventana está empezando a abrirse.

Trinidad y Tobago, las Bahamas y el resto del Caribe anglófono son otro mercado que aparece en la conversación con fuerza.

Prácticamente toda su cadena de abastecimiento de productos de marca pasa por Miami. Es un mercado que mueve mucho más volumen del que aparece en las conversaciones habituales sobre distribución latinoamericana, y donde la calidad de las relaciones comerciales tiene un peso muy alto.

MercadoLibre, por su parte, está creciendo como plataforma con una velocidad que empieza a acercarse a la de Amazon en ciertos mercados.

México especialmente, con almacenes propios y una infraestructura logística que empieza a parecerse a la de Amazon, representa una oportunidad creciente para vendedores que quieran abastecer a sellers de la plataforma con marcas reconocidas a precios competitivos.

Lo que significa crecer en público a los 18 años

Alejandro tiene 18 años, acaba de empezar la universidad y está aprendiendo a hacer llamadas de ventas, a entender cotizaciones, a gestionar relaciones con clientes que tienen necesidades completamente distintas entre sí.

Cuando se le pregunta qué ha aprendido en este proceso, la respuesta que da primero es sobre relaciones:

 "Las relaciones con los clientes. Cómo generar esa primera venta, el proceso que tienes que hacer para llegar a ella."

La segunda respuesta es sobre él mismo: crecer como persona. Leer más libros. Tener disciplina para sentarse a trabajar en lugar de perder tiempo en el teléfono. Entender que la distracción es el enemigo del progreso a cualquier edad, pero especialmente a los 18.

Su hermano Ricardo añade algo importante sobre empezar joven que va en contra de la narrativa habitual del emprendimiento rápido: no necesitas ganar dinero desde el primer día. De hecho, la ventaja más grande de empezar a los 16 o 17 años es que probablemente no dependes de ese ingreso todavía. Tienes comida en la mesa, un techo y tiempo libre que otros no tienen. Eso es capital invisible que la mayoría no sabe valorar.

"Si no depende de ti el llevar la comida a la mesa, eso te da una gran ventaja. Puedes darte el tiempo de aprender, de perfeccionar lo que estás haciendo, sin necesitar el intercambio monetario inmediato."

El consejo práctico: antes de levantar el teléfono para llamar a un proveedor o ir a una feria, aprende el lenguaje de la industria.

Quiénes son los actores. Cuáles son las marcas. Cuáles son los ciclos. Si entras a una reunión sin ese conocimiento de base, lo notan. Y si lo notan, la reunión termina antes de empezar.

La enseñanza del carro: por qué dar todo no es dar lo mejor

Hay un momento en la conversación en el que Ricardo padre cuenta cómo su propio padre le respondió cuando le pidió dinero para comprar un Jeep chocado. La respuesta fue simplemente no. Sin negociación. Sin alternativas. No.

Esa misma lógica la aplica con sus hijos. Los carros, en esta familia, no se regalan. Se ganan. No porque no haya recursos para comprarlos, sino porque la relación que uno tiene con algo que costó trabajo es fundamentalmente diferente a la que se tiene con algo que llegó sin esfuerzo.

"Cuando se sudan su carro, lo valoran más, lo cuidan más, no están cometiéndose imprudencias."

Es una filosofía que se extiende a cómo ven el negocio. La empresa familiar no es un regalo para los hijos. Es una oportunidad que tiene que ganarse, demostrar y sostener. La diferencia entre ambas cosas determina si alguien crece dentro de un negocio familiar o simplemente ocupa un espacio en él.

Lo que construye una empresa que no depende de una sola persona

La historia de Aquilo en su relanzamiento es también la historia de cómo se construye un negocio con capas: la experiencia del padre en exportación y comercio mayorista, la experiencia del hijo mayor en Amazon y en generar relaciones con proveedores de primer nivel, y la energía del hijo menor en una etapa de aprendizaje acelerado donde cada semana trae algo nuevo.

Ninguna de esas tres capas funciona igual sin las otras. El padre aporta el mapa del territorio. El hijo mayor aporta el acceso y el sistema. Alejandro aporta el tiempo y la disposición de aprender sin el peso de una historia previa que lo haga más lento.

Y detrás de todo eso, sin aparecer en cámara pero presente en cada decisión: la madre, la esposa. El soporte que hace posible que el resto funcione.

"Yo me alegro mucho que lo valores. Porque para tu mamá y para mí, eso es lo principal."

Es la frase más sencilla del episodio. Y probablemente la más verdadera.

¿Te interesa conocer más sobre Aquilo y cómo pueden abastecerte de marcas reconocidas para revender en Latinoamérica? Encuéntralos en Instagram como @aquilo.latam o en aquiloy.com

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Transcripción

Episodio Aquilo: Ricardo Domínguez, Ricardo padre y Alejandro

La familia Domínguez relanza Aquilo: distribución mayorista hacia Latinoamérica

Ricardo: Hoy tenemos un episodio muy especial. Tengo acá a mi hermano Alejandro, tengo acá a mi papá, Ricardo Domínguez señor. Nos acompañan porque, como muchos saben, esto es una empresa familiar que iniciamos hace muchísimos años gracias a la iniciativa de mi papá y mi mamá. Y tenemos un nuevo integrante en el equipo. Ya llevas muchos años trabajando con nosotros, Alejo, ¿verdad? En el almacén, empacando, poniendo etiquetas…
Alejandro: Sí, como desde el 2016 puede ser. Tengo fotos de mi primer pago: creo que eran 40 dólares.

Ricardo: Importante pagar. Claro, claro. Y este año empezamos una nueva división, o mejor dicho, revivimos una división que llevaba muchos años sin actividad. Papá, ¿por qué estamos Alejandro y yo acá juntos?

Ricardo padre: Porque esa es la mejor educación que uno le puede dar a los hijos: involucrarlos en los negocios. Tanto tu mamá como yo hemos estado siempre en pro de que la educación de los hijos sea con el ejemplo. ¿Y qué mejor ejemplo que ustedes se involucren en el trabajo con nosotros? Ya lo que yo fui un mentor para ti, ahora tú eres un mentor para mí y para tu hermano. Nos has enseñado muchísimas cosas. Es la satisfacción de un padre de ver a sus hijos crecer empresarialmente también.

Ricardo: Alejo, te graduaste el 28 de mayo de High School y cumpliste 18 años el 2 de agosto. ¿Qué ha sido lo principal que has aprendido desde que te incorporas seriamente a la empresa?

Alejandro: Lo principal ha sido las relaciones con los clientes. Eso siento que ha sido muy importante: cómo generar clientes, cómo tener esa primera venta, el proceso que tienes que hacer para llegar a ella. Y lo segundo ha sido crecer yo mismo como persona. Al principio no estaba tan enfocado. Pero después empecé a leer más libros, a tener disciplina para venir todos los días, a apartar tiempo para enfocarme en el negocio en vez de ver TikTok o perder el tiempo. Y saber que los tengo a ustedes de soporte y ayudándome. Esa ha sido mi parte favorita.

Ricardo: Papá, cuéntanos qué es Aquilo y cómo nació.

Ricardo padre: Aquilo nació hace 12 años, en el 2012. Nació como un proyecto de venta al detal hacia Latinoamérica. Lo que hacíamos era que lo que quisiera una persona, se lo cotizábamos y se lo enviábamos a Latinoamérica. Era como un Amazon para Latinoamérica antes de que Amazon llegara. Después, Amazon en nuestro negocio agarró fuerza y dejamos Aquilo a un lado porque el enfoque principal era ese. Ahora se presenta la oportunidad de vender marcas reconocidas hacia Latinoamérica con todo lo que ya tenemos de estructura, y nace la idea de relanzarlo con Alejandro como parte central del proyecto.

Ricardo: ¿Cuál es la ventaja competitiva de Aquilo frente a otros distribuidores en Miami o en Colón, Panamá?

Ricardo padre: La diversidad de categorías. Con nosotros hay una gran variedad de productos y marcas que de repente con un solo proveedor no consigues: herramientas, artículos de cocina, perfumes, juguetes, tecnología. Marcas reconocidas que en Latinoamérica no hay o están a precios muy altos.

Ricardo: Y el costo. Nosotros somos vendedores de Amazon. Compramos directamente a fabricantes y distribuidores autorizados con los volúmenes que manejamos. Eso nos da un costo que alguien que compra en Amazon para revender en Latinoamérica nunca va a tener. Nosotros tenemos ganancia en esa diferencia, y aun así el precio para el cliente final sigue siendo mejor.

Ricardo: ¿Qué marcas manejan actualmente?

Alejandro: Tenemos Milwaukee, Makita, Black & Decker, perfumes árabes y de firma, artículos de cocina, Contigo, artículos deportivos, Mattel, Fisher-Price, Lego… y siempre salen oportunidades. Por ejemplo, vendimos hace poco 12 palés de Lego. Entraron y salieron. Son esas oportunidades que con nosotros van a estar disponibles.

Ricardo: ¿Cómo funciona el proceso para un comprador en, por ejemplo, Colombia o Chile?

Ricardo padre: Hay dos posibilidades. Si el inventario ya está en nuestro almacén, el cliente paga el 100% y despachamos. Preparamos la orden, coordina con su freight forwarder preferido o nosotros le recomendamos uno, y de ahí comienza el proceso de envío y nacionalización en destino.
Si el producto requiere pedido específico, solicitamos un anticipo —generalmente el 30%— pedimos la mercancía al proveedor, y cuando llega al almacén —normalmente entre una y tres semanas— el cliente paga el balance y la carga va al freight forwarder.

Ricardo: La ventaja adicional es la consolidación. El cliente puede comprar cinco categorías diferentes con una sola transferencia a Aquilo, en vez de hacer cinco transferencias a cinco proveedores distintos. Eso facilita mucho la gestión de compras.

Ricardo: ¿Qué mercados han visto con más potencial en este proceso de relanzamiento?

Alejandro: Con los clientes de MercadoLibre, lo que les encanta son perfumería y herramientas de marca. MercadoLibre ha crecido muchísimo, sobre todo en México, donde ya tiene almacenes propios como Amazon. Y tiene un almacén en Texas para distribuir hacia México, lo que es una oportunidad enorme.
Por ejemplo, hay Legos que aquí están a 4 dólares y en México los venden en 8. Por mucho que cueste la importación, la nacionalización y el envío, hay ganancia. Porque es marca, porque hay mucha demanda y poca oferta confiable.

Ricardo padre: Argentina también está siendo muy interesante. Han bajado los aranceles de importación del 17 al 7 por ciento. Hay una clase emprendedora ahí con muchas ganas de crecer que estaba frenada por los costos anteriores. Eso está empezando a cambiar y el potencial es gigantesco.
Y Trinidad y Tobago, las Bahamas, todo el Caribe se abastece prácticamente de Miami de forma exclusiva. Es un mercado muy importante que mucha gente no ve.

Ricardo: Papá, tú tienes experiencia previa de una empresa de exportación de celulares hacia Latinoamérica. ¿Qué estás aplicando hoy en Aquilo de esa experiencia?

Ricardo padre: Lo principal es la atención al cliente. En aquella empresa se manejaba muy bien: cuidado especial con los productos, velar porque la mercancía llegara en perfectas condiciones, que el cliente se sintiera tranquilo aunque estuviera pagando un poquito más. Eso lo estoy aplicando aquí, junto con el manejo de las relaciones. Y lo que hace hoy la tecnología —el zoom, las publicidades en Instagram y Facebook— es increíble. Hemos tenido reuniones con clientes en tierra del fuego, en Argentina. Eso antes era imposible.

Ricardo: Tú, que empezaste a los 15 años, ¿qué le dirías a alguien de 16 o 17 años que quiere empezar un negocio hoy?

Ricardo: Lo más importante es contar con el apoyo de alguien mayor de edad. Eso me ayudó muchísimo. A los 15 años no tienes puntaje crediticio, no tienes tarjeta de crédito, y el capital es una limitante fundamental en un negocio de comercio. También es importantísimo dejarse guiar. Cuando yo tenía 16 años era muy terco y también tenía muy poca malicia. Esa combinación es peligrosa: puedes caer en negocios que no son los mejores, o con personas que están ahí para aprovecharse de ti.
Y algo que yo no entendía al principio: no siempre en una negociación te van a tomar con el respeto que una persona adulta con experiencia tiene al sentarse a la mesa. Tuve que aprender eso de la manera difícil.

Ricardo padre: Hay que fijarse una meta. ¿A dónde quiero llegar? Reúnete con un mentor, con tus padres, con alguien que sepa hacer lo que tú quieres hacer. Compra un curso. Ve creciendo a tu paso pero sin perder el norte. No te desvíes con las distracciones. Y los carros, por ejemplo, no se los vamos a dar. Si quieren un carro, cómprenselo. Así me lo enseñó mi papá a mí, y así lo hicimos con ustedes. Cuando uno se suda algo, lo valora más, lo cuida más.

Alejandro: Yo diría que lo más importante es empezar. Aunque no tengas plata, aunque tengas plata. Lo importante es empezar. Meterte en YouTube, leer un libro. Y no quedarte en un círculo vicioso de pura educación sin acción. Hay que hacer las dos cosas: educarte y tomar acción.

Ricardo: Agregaría: no tienes que ganar dinero desde el inicio. Si no dependes de ese negocio para comer, eso es una ventaja enorme que muchos no saben valorar. Puedes aprender, perfeccionar, trabajar gratis si hace falta. El know-how es lo que más vale. El que domina algo —y lo ha sudado— cuando llega la oportunidad, la puede tomar. El que no se preparó, la ve pasar.

Ricardo: ¿Cómo pueden contactarlos?

Ricardo: En Instagram como @aquilo.latam. Pueden enviar un mensaje, comentar la palabra de la categoría que les interese —perfumes, juguetes, herramientas, lo que sea— y a través de una automatización les llegará información y podrán agendar una llamada uno a uno con mi papá y con Alejo para entender qué necesitan y cómo podemos ayudarlos. También pueden entrar a aquiloy.com y dejarnos un mensaje.
La promesa es: en 24 horas tienen la cotización de los productos que nos pidan de las marcas que manejamos.

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