Ricardo Dominguez
Mar 23

Cómo empezar a vender en Amazon desde cero: lecciones reales de Carlos Uribe

Lo que Carlos Uribe aprendió tras cerrar su primera cuenta

Hay muchas historias de Amazon que empiezan con una promesa exagerada. Esta no.

La historia de Carlos Uribe es más útil precisamente porque no empieza con glamour, sino con errores. Con trabajos duros. Con aprendizaje por prueba y error. Con una cuenta cerrada casi al inicio. Y con algo que mucha gente subestima: la decisión de seguir aunque todavía no salieran los números.

Antes de construir un negocio familiar en Amazon en Estados Unidos, Carlos ya vendía por internet en Venezuela. Tenía una tienda importante en Mercado Libre, vivía de eso y ya traía productos desde China y desde Miami para revenderlos en su país. Cuando emigró, no dejó atrás esa mentalidad comercial. Lo que cambió fue el terreno de juego.

Primero trabajó haciendo Uber. Después hizo deliveries para Amazon. Más tarde trabajó dentro de un warehouse de Amazon. Y mientras hacía todo eso, seguía investigando cómo volver al e-commerce, pero esta vez en Estados Unidos.

Esa experiencia le permitió entender algo que muchos tardan demasiado en aceptar: empezar a vender en Amazon desde cero no consiste solo en abrir una cuenta y subir productos. Consiste en aprender cómo funciona la plataforma, cómo se mueve el dinero, cómo se rota el inventario y, sobre todo, cómo evitar errores que al principio parecen pequeños pero pueden costarte la cuenta entera.

“Cometer un error tan sencillo como ese, que hoy puede parecer obvio, te puede costar no continuar con el negocio.”

De Mercado Libre Venezuela a Amazon FBA en Estados Unidos

Antes de Amazon, Carlos ya tenía experiencia real en e-commerce. En Venezuela vendía por Mercado Libre y llegó a vivir únicamente de esa plataforma. Importaba productos genéricos desde AliExpress, también compraba repuestos y autopartes en Miami, e incluso viajó a Brasil para buscar proveedores.

Todo eso lo manejaba desde la casa de su madre, con espacios pequeños convertidos en oficina y almacén.

Esa parte de la historia importa porque desmonta una idea bastante extendida: la de que quien empieza en Amazon empieza de cero absoluto. A veces no empieza desde cero. Empieza con otras habilidades, otros errores, otra experiencia comercial. Lo que cambia es el entorno y las reglas del juego.

En su caso, al llegar a Estados Unidos ya tenía claro que quería volver a vender online. Primero investigó eBay. Luego Amazon. Pero la gran diferencia la vio cuando probó FBA.

Compró unas bermudas de liquidación, las mandó a Amazon y, a diferencia de eBay, donde tardaban días o semanas en venderse, en Amazon empezaron a salir casi de inmediato.

Ese fue uno de los primeros clics.  El segundo fue más duro.   

El error que le cerró su primera cuenta de Amazon

Uno de los momentos más valiosos del episodio es cuando Carlos cuenta el error que cometió al empezar.

Sin mentor, sin formación suficiente y aprendiendo por YouTube, compró un producto genérico en China y decidió venderlo en el listing de otra persona que ya tenía su propia marca.

Desde fuera podía parecer lógico: el producto era igual, venía de la misma lógica de fabricación genérica y estaba abierto el listing. Pero no era suyo. El dueño del listing lo advirtió dos veces. A la tercera, llegó el cierre de cuenta.

“Mi primer error fue comprar un producto genérico en China y guindarme de un listing de otra persona que ya tenía su marca.”
Este es exactamente el tipo de error que cometen muchos principiantes porque confunden tres cosas distintas:
  • producto genérico,
  • fabricante genérico,
  • y listing de marca registrada.

Que una fábrica produzca algo sin marca no te da derecho a venderlo bajo la marca de otra persona. Ese aprendizaje, que hoy suena básico, en aquel momento le costó su primera suspensión.

Y aquí hay otra lección importante: no abandonó.

Buscó ayuda en Fiverr, encontró a alguien que sabía cómo apelar el caso, recuperó la cuenta y siguió adelante.

Por qué educarte antes de vender en Amazon no es opcional

Carlos insiste varias veces en algo que se repite en casi todos los sellers que terminan durando en este negocio: la educación no te garantiza el éxito, pero te evita muchísimos errores caros.

Después del cierre de su cuenta entendió que no podía seguir improvisando. Se puso a aprender en serio. Ahí descubrió que Amazon no era solo marca privada. También existían el retail arbitrage, el online arbitrage y el wholesale.

Hasta entonces, por lo que veía en redes, pensaba que el negocio era importar a China, poner una marca y vender con márgenes gigantes. La realidad fue otra.

Empezó con arbitraje. Y ese cambio fue decisivo.

Empezar con arbitraje para entender Amazon desde dentro

En lugar de lanzarse directo a marca privada, comenzó comprando en Walmart, TJ Maxx, Marshalls y otras tiendas de descuento, escaneando productos y enviándolos a Amazon.

Eso le dio algo mucho más valioso que un margen espectacular: entender la plataforma.

Aprendió:
  • cómo listar productos,
  • cómo funciona Seller Central,
  • cómo se envía una caja a Amazon,
  • cómo cobrar,
  • cómo leer las tarifas,
  • cómo se siente vender de verdad dentro del sistema.

Ese aprendizaje operativo le permitió construir una base mucho más sólida que la mayoría de los que empiezan obsesionados con escalar antes de entender.

Además, descubrió un patrón que después le serviría para todo: cuando tienes conocimiento, empiezas a ver oportunidades donde antes no veías nada.

Va a Walmart a comprar algo para su casa y termina escaneando productos. Entra a una tienda para acompañar a un hijo y sale con cinco o diez pares de zapatos para revender. No porque tenga suerte. Porque ya sabe qué mirar.

De vender desde el garaje a facturar 80.000 dólares al mes con arbitraje

Una de las partes más potentes del episodio es cuando Carlos cuenta que llegó a vender hasta 80.000 dólares mensuales haciendo arbitraje desde su casa, concretamente desde el garaje. Eso no significa que sea el modelo ideal para todo el mundo, pero sí demuestra algo importante: el arbitraje no es solo “para empezar”. También puede escalarse si se domina bien.

El problema es que llega un punto donde se vuelve difícil sostenerlo sin estructura, sin equipo y sin espacio. Y ahí aparece el siguiente salto: wholesale.

Cómo pasó de arbitraje a wholesale

La transición no fue instantánea. No dejó una cosa para empezar la otra. Durante un tiempo hizo ambas en paralelo.

Por un lado, seguía comprando en retail y online arbitrage. Por otro, empezó a buscar proveedores más estables, más escalables y con recompra.

La clave no estuvo en Google. 
Estuvo en las relaciones.

Le preguntó al barbero quién le vendía ciertos productos. Le pidió contactos a su esposa, que trabajaba en una empresa relacionada con autopartes. Le preguntó a conocidos. Escuchó. Conectó. Y así fue entrando.

Ese detalle es importante porque mucha gente se obsesiona con la idea de “la lista secreta de proveedores”, cuando muchas veces el proveedor aparece en una conversación cotidiana si sabes detectar la oportunidad.

Qué hace que un proveedor sea realmente bueno

A medida que fue entrando en wholesale, Carlos entendió que no basta con tener acceso a una lista de precios. Un buen proveedor no es solo el que te vende. Es el que te permite recomprar, negociar, crecer y sostener el flujo de inventario.

También explica algo muy útil: el primer precio no siempre es el precio final.

“Cuando un precio no te sirva, tú me dices a mí, a ver si te lo puedo mejorar.”

Ese comentario de uno de sus proveedores cambió su forma de negociar.

A partir de ahí empezó a trabajar de otra manera:
  • pedidos pequeños para validar,
  • más conversación con managers,
  • más relación,
  • más negociación.

Y eso le permitió mejorar márgenes sin necesidad de encontrar “productos mágicos”.

El papel del crédito en crecer en Amazon

Otro de los aprendizajes más prácticos del episodio tiene que ver con el crédito.

Carlos empezó usando tarjetas personales. Al principio estaban casi al límite, porque también tenían gastos personales. Eso hacía que los bancos no quisieran darle más capital o que, si lo aprobaban, fuera por montos muy bajos.

La solución no vino de vender más. Vino de entender cómo funciona el crédito.

Pagó tarjetas antes del corte, aprendió a mejorar el score y más adelante abrió empresa, accedió a tarjetas comerciales y terminó construyendo una capacidad de crédito mucho mayor.

Ese punto es clave porque mucha gente cree que crecer en Amazon es solo encontrar más productos. No. También es saber manejar el dinero, el crédito y el flujo de caja.

El cambio real llegó cuando dejó su trabajo


Hay una frase del podcast que condensa muy bien esta etapa:
“Yo no le sacaba dinero al negocio hasta que dejé mi trabajo.”

Mientras trabajaba para otros, el negocio crecía, pero no terminaba de despegar del todo. Tenía que repartir su tiempo entre Uber, deliveries, empleo y Amazon. Cuando decidió dejar el trabajo fijo, ganó algo mucho más importante que un salario: ganó foco.

Y ahí sí se notó la diferencia.

No dejó de golpe un trabajo porque Amazon ya le hiciera rico. Lo dejó porque necesitaba tiempo para hacer que el negocio creciera de verdad. Esa distinción importa.

Qué cambió al profesionalizar la operación

Con el tiempo abrió empresa, se movió a un warehouse, empezó a delegar parte del análisis de productos a un familiar en Venezuela, y convirtió el negocio en una operación completamente familiar.

Hoy trabaja con su esposa, su suegra, un primo, su hijo mayor y una prima de la familia que le ayuda en remoto.

Eso también enlaza con otra de las ideas fuertes del episodio: Amazon no es solo una oportunidad individual, también puede ser una plataforma para construir un negocio familiar real.

Las lecciones que deja este episodio

Si hubiera que resumir el aprendizaje de este podcast en pocas ideas, serían estas:

1. Empezar mal no te condena:  Carlos cerró su primera cuenta por un error básico. Aun así, siguió y aprendió.

2. Educarte es más barato que improvisar: Un error de principiante puede costarte miles de dólares o directamente dejarte fuera del negocio.

3. El arbitraje puede ser la mejor escuela: No solo para ganar dinero, sino para entender Amazon desde dentro antes de escalar.

4. Wholesale no se consigue solo en Google: Se consigue hablando, preguntando, conectando y sabiendo detectar oportunidades.

5. El crédito puede acelerar o hundir tu negocio: Si no entiendes cómo usarlo, te convierte en esclavo. Si lo manejas bien, te multiplica.

6. La contabilidad importa más de lo que pareceVender mucho no significa ganar dinero. Y crecer sin mirar márgenes es una forma elegante de meterte en un hoyo.

Por qué merece la pena escuchar el episodio completo

Este artículo resume las ideas principales, pero el valor del episodio completo está en los detalles: las anécdotas, el contexto, los errores contados sin maquillaje y la parte más humana del proceso.

Carlos no cuenta una historia aspiracional vacía. Cuenta una historia útil. Y eso, para quien quiere empezar a vender en Amazon desde cero, vale bastante más que cualquier promesa bonita de Instagram.

Si quieres entender cómo pasar de vender en Mercado Libre Venezuela a construir una operación real de Amazon FBA en Estados Unidos, este episodio merece escucharse completo.

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📌 Disponible en: YouTube, Spotify, Apple Podcasts.

Transcripción

Cómo empezar a vender en Amazon desde cero: de Mercado Libre Venezuela a Amazon FBA en Estados Unidos

Ricardo: Hoy tenemos con nosotros a un gran invitado: Carlos Uribe. Eres venezolano, llevas ya varios años en Estados Unidos y empezaste, si no me equivoco, haciendo deliveries y otros trabajos. Hoy en día tienes un gran negocio familiar. Historias como la tuya siempre nos encantan porque demuestran que sí se puede. No es fácil, pero con perseverancia y con la guía correcta puedes salir adelante. Carlos, bienvenido al podcast.

Carlos: Gracias a ti por la invitación y por darme la oportunidad de contar mi historia. Como yo he escuchado muchas historias de personas que han estado sentadas aquí, bueno, ahora van a escuchar la mía.

Ricardo: Cuéntame un poco de ti. ¿Quién es Carlos como persona? ¿Dónde vives, cómo está formada tu familia?

Carlos: Vivo en Orlando desde que llegamos a este país. Soy casado, tengo dos hijos y mis suegros viven con nosotros. Literalmente es un negocio familiar. Siempre lo quise así, siempre lo soñé, y poco a poco lo he ido construyendo.

Ricardo: Antes de la entrevista me comentabas que tú vendías en Mercado Libre en Venezuela y que eso, de alguna forma, te llevó a vender en Amazon cuando llegaste acá. Cuéntame un poco de esa etapa.

Carlos: Sí, yo vendía en Mercado Libre y tuve una tienda grande allí. Era Mercadolíder Platinum o algo así. Vivía solo de Mercado Libre. Siempre he tenido esa vena del e-commerce, más que del e-commerce, del comerciante, del emprendedor. Nunca me ha gustado trabajar para otra persona. Me ha tocado y lo he hecho, pero siempre me ha gustado ser mi propio jefe.

Comencé comprando cosas en China por AliExpress. Eran productos genéricos. Luego empecé a expandirme, vine a Miami a buscar proveedores, fui a una feria en Panamá de repuestos, conseguí proveedores aquí en Miami, luego otros de marcas originales para Ford y Chevrolet. Incluso fui a Brasil a buscar proveedores. Todo eso lo manejaba desde la casa de mi mamá, en El Vigía, estado Mérida. Un cuarto de la casa era la oficina, otro cuarto era almacén, y tenía una persona que me ayudaba.

Ricardo: O sea, tú no eras ajeno al mundo de vender por internet.

Carlos: Para nada. Ya venía de ahí.

Ricardo: Entonces, ¿cómo llegas a Amazon?

Carlos: Yo quería expandirme a otros mercados. Empecé a investigar Mercado Libre Colombia, Chile, Argentina. En esa búsqueda también empecé a leer sobre eBay y sobre Amazon, pero en ese momento había muy poca información. No entendía bien ni cómo funcionaba eBay, porque pensaba que había que tener almacén aquí, manejar USPS, y no conocía nada de eso.

Cuando llegué a Estados Unidos empecé a trabajar en empleos normales, como todo el mundo, pero siempre con el norte de volver al e-commerce. Un día, haciendo Uber, le hice un viaje a un señor de Texas. El trayecto era largo, casi una hora. Él me contó que vendía en eBay como part time. Yo no lo dejé descansar ni un segundo. Le saqué toda la información posible. Ese viaje me animó muchísimo.

Ricardo: ¿Y ahí arrancas con eBay?

Carlos: Sí. Compré unas bermudas en liquidación, creo que en una tienda tipo outlet o de remate. Las vi en eBay vendiéndose en 15 o 20 dólares y pensé: si las compré en 2 dólares, me va a quedar buena ganancia. El problema fue que las empecé a vender en invierno. No se vendía nada. Vendí la primera como a los tres meses, cuando empezó la primavera. Ahí me di cuenta de que también importa muchísimo la estacionalidad.

Ricardo: ¿Y Amazon aparece después de eso?

Carlos: Sí. Abrí mi cuenta yo mismo. Envié unas pocas bermudas a Amazon FBA y ahí fue otro momento de clic. La primera venta llegó rapidísimo y la segunda al día siguiente. Vi la diferencia de velocidad entre eBay y Amazon. Además, Amazon despachaba por mí. Eso para mí fue brutal.

Ricardo: Pero ahí también cometiste un error importante al principio.

Carlos: Sí. Mi primer gran error en Amazon fue comprar un producto genérico en China y colgarme del listing de otra persona que ya tenía su marca. Yo veía el producto en Alibaba y lo veía en Amazon y decía: esto es exactamente lo mismo, yo también lo puedo vender. No entendía bien cómo funcionaba el tema de marca y listing.

El dueño del listing me escribió dos veces diciéndome que me saliera. Yo no entendía por qué. Pensaba: si el producto es igual, ¿por qué no lo puedo vender? Bueno, no hubo tercera advertencia. Lo que hubo fue cierre de cuenta.

Ricardo: Eso hay que explicarlo bien porque mucha gente no entiende esa diferencia. Que el producto sea genérico no significa que puedas venderlo bajo la marca de otra persona.

Carlos: Exactamente. En China consigues el fabricante que hace el producto, pero sin marca. Luego aquí puede haber diez marcas distintas comprando ese mismo producto genérico y poniéndole su propia marca. Yo no entendía eso.

Ricardo: ¿Y recuperaste esa cuenta?

Carlos: Sí. Busqué en Fiverr a alguien que supiera del tema. Era un pakistaní. Después hasta nos hicimos amigos. Él me ayudó a recuperar la cuenta. Creo que le pagué 250 dólares. Hoy en día eso cuesta muchísimo más. Fueron los mejores 250 dólares que pagué.

Ricardo: ¿Y qué hiciste distinto después de ese golpe?

Carlos: Empecé a educarme de verdad. Entendí que no podía seguir improvisando. Seguí con YouTube, compré un curso básico, empecé a aprender que no solo existía marca privada. Ahí conocí retail arbitrage, online arbitrage, wholesale.

Yo pensaba que el negocio era importar desde China y poner tu marca. Eso era lo que veía en YouTube y en redes sociales. Pero cuando aprendí arbitraje, entendí que podía empezar más rápido y de forma más segura.

Ricardo: ¿Cómo arrancaste con arbitraje?

Carlos: Comprando en Walmart, TJ Maxx, Marshalls, tiendas así. Escaneando. Al principio usaba la app de Amazon Seller Central y luego usé ScanPower o Scoutify, ya no me acuerdo cuál exactamente primero. Iba a las tiendas, escaneaba y decía: no puede ser que esto funcione. ¿Cómo la gente va a comprar esto en Amazon si está también en Walmart? Pero funciona.

Todavía hoy lo hago. Voy a Walmart a comprar algo y termino escaneando. Hace poco compré unas lámparas de pie que estaban en clearance a 20 dólares y en Amazon estaban a 100.

Ricardo: Y en ese momento, ¿ya usabas tarjetas personales?

Carlos: Sí. Empecé con tarjetas personales. Pero estaban casi llenas, porque uno como venezolano las tenía también para cosas personales. Entonces tenía, no sé, 1.000 o 2.000 dólares disponibles, y con eso iba comprando. Cuando veía que necesitaba más capital, aplicaba a nuevas tarjetas. Pero me negaban muchas porque mis balances estaban muy altos.

Ricardo: ¿Y cómo resolviste eso?

Carlos: Hice un curso de crédito personal y crédito comercial. Ahí entendí algo básico, pero que yo no sabía: que tenía que pagar las tarjetas antes del corte para que reportaran mejor y subiera mi score. Empecé a hacer eso y ahí sí me comenzaron a aprobar mejores tarjetas. Con el tiempo llegué a tener 50.000 o 60.000 dólares en crédito personal.

Ricardo: Eso es muchísimo capital para apalancarte.

Carlos: Sí. Y después, cuando abrí la empresa, empecé a buscar crédito comercial también.

Ricardo: En arbitraje llegaste a vender bastante.

Carlos: Sí. Desde el garaje de mi casa llegué a vender hasta 80.000 dólares mensuales con arbitraje. Ya el garaje no daba más. Había cajas por todos lados. Fue ahí cuando dije: tengo que pasarme a un warehouse y empezar a moverme más hacia wholesale.

Ricardo: ¿Cómo hiciste esa transición?

Carlos: No dejé arbitraje de golpe. Empecé a hacer las dos cosas al mismo tiempo. Comencé a buscar proveedores de una forma no tradicional. Preguntando. Hablando con gente. Mi esposa, por ejemplo, trabajaba en una empresa de autopartes. Ahí salió una oportunidad. Un primo me recomendó otra página. En el taller donde arreglé el carro me hablaron de un proveedor. Así fui entrando.

Uno de los primeros proveedores buenos que conseguí estaba prácticamente al frente del warehouse al que me mudé. Fui a abrir la cuenta y me dieron crédito desde el principio. Ahí empecé a comprarles. Lo interesante es que ellos no manejaban una lista de precios tipo Excel. Tenían un sistema interno donde tú buscabas por número de parte o por modelo.

Ricardo: Entonces ahí SmartScout y el análisis por marcas te ayudó mucho.

Carlos: Muchísimo. Buscaba qué marcas se vendían bien, me iba al sistema del proveedor, buscaba esos productos y comparaba. Eso me ahorró muchísimo tiempo.

Ricardo: Y ahí hay una lección muy buena que muchos no aplican: negociar.

Carlos: Sí. Yo al principio veía los precios y decía: esto no da. Pero un día el manager me dijo: cuando un precio no te sirva, me dices a mí y yo veo si te lo mejoro. Ahí cambió todo. Empecé a pasarle listas y me mejoraba precios. A veces unos centavos, a veces más. Pero eso en Amazon cambia completamente un producto.

Ricardo: Porque el negocio está en la compra.

Carlos: Totalmente. Si compras mejor, ganas más. Y si no te da, no lo compres. Así de simple.

Ricardo: Hablemos del momento en que dejas tu trabajo. ¿Cómo fue esa transición?

Carlos: Yo hacía deliveries para Amazon y también hacía Uber. Mi meta en ese momento era comprar mi casa, por eso seguía necesitando W2 y empleo formal. Pero Amazon ya me estaba quitando tiempo. Llegó un punto en que dejaba de hacer cosas importantes del negocio por salir a hacer Uber. Y ahí dije: no tiene sentido.

Cuando me entregaron la casa un lunes, el miércoles fui a trabajar y le dije a mi supervisor: hoy es mi último día. No estaba vendiendo todavía lo suficiente como para vivir cómodo, pero sabía que si no me dedicaba de lleno, Amazon no iba a crecer.

Ricardo: ¿Y ahí se notó la diferencia?

Carlos: Sí. Totalmente. En unos cinco meses Amazon fue desplazando a Uber.

Ricardo: ¿Qué papel jugó tu esposa ahí?

Carlos: Fundamental. Al principio me decía: estás loco. Pero me apoyó. Después ella misma entró al negocio y hoy trabajamos juntos.

Ricardo: Hoy el negocio ya es totalmente familiar.

Carlos: Sí. Está mi esposa, una prima de su familia en Venezuela, mi hijo mayor, incluso mi suegra. Es realmente un negocio familiar.

Ricardo: ¿Cómo es tu día a día ahora?

Carlos: Nos levantamos temprano. A las 6 de la mañana ya estamos activos. Esperamos que los niños se vayan al colegio, mi esposa prepara la comida y nos vamos al warehouse. Llegamos a las 7. Lo primero que hago es revisar correos, la salud de la cuenta de Amazon, notificaciones, cualquier tema urgente. Luego vamos con recepción de mercancía, preparación, órdenes, revisión de inventario y todo lo demás. Y aunque volvemos a casa por los niños, yo sigo trabajando desde el ordenador.

Ricardo: ¿Y la búsqueda de productos ya la delegaste?

Carlos: Sí. Tengo un VA en Venezuela, una prima de mi esposa, que me ayuda con esa parte. Yo ya me concentro más en compra, operación, proveedores y estrategia.

Ricardo: También te acabas de mudar a un warehouse nuevo.

Carlos: Sí, el primero de enero. Era necesario por crecimiento. Y con eso también estoy empezando a ofrecer servicio de prep center en Orlando.

Ricardo: Y lo quieres hacer con un enfoque bastante concreto.

Carlos: Sí. Quiero darle un buen precio a productos pequeños, fáciles de procesar, que pesen menos de una libra y donde prácticamente sea poner la etiqueta FNSKU y listo. Para ese tipo de producto puedo ofrecer un precio muy agresivo porque ya tengo calculado el tiempo y el proceso.

Ricardo: Última pregunta: ¿qué importancia ha tenido la comunidad de Entre Cajas en tu camino?

Carlos: Muchísima. El apoyo entre todos es brutal. Yo vengo mucho a Miami por networking, eventos y por la comunidad. Siempre que tengo alguna duda, pregunto. Hay gente que ayuda muchísimo. No solo por la información, sino por la disposición real de ayudar. Eso vale mucho.

Ricardo: Carlos, gracias de verdad por venir desde Orlando, por compartir una historia tan real y por todo lo que aportas.

Carlos: Gracias a ti. De verdad. Encantado de estar aquí.

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