Ricardo Dominguez
Mar 6

Como emprender sin invertir tu dinero: la historia de Alejandro Arteaga

Cero dólares, historial de crédito y 450.000 en ventas

Alejandro Arteaga llegó a Estados Unidos en febrero de 2021 con cero dólares. No es una frase hecha.

Literalmente cero dólares
: el capital que había construido en Venezuela durante 21 años de negocio se había disuelto con la crisis, y lo que le quedaba después de la migración a Argentina tampoco alcanzaba para empezar de nuevo.

Lo que sí traía era algo que no aparece en ningún balance: historial crediticio acumulado durante décadas, un conocimiento profundo de cómo funciona el comercio al mayor, y la certeza de que el modelo de negocio que quería construir ya lo había visto funcionar. Solo necesitaba el entorno correcto.

Tres años después, su mejor mes en Amazon fue de 450.000 dólares en ventas. Llega a tener 300.000 en inventario activo. Trabaja prácticamente solo con tarjetas de crédito al 0% de APR, sin haber pagado intereses en tres años.

Su historia no es la del que lo tiene todo desde el principio. Es la del que aprende a usar exactamente lo que tiene.

21 años de negocio que casi no empiezan así

A los 17 años, Alejandro abrió su primer negocio en Venezuela: una tienda de computación con servicio de reciclaje de cartuchos de tinta y tóner. No era glamoroso, pero funcionaba.

Tanto que se mantuvo abierto durante 21 años, expandiéndose hasta franquicias en Panamá y múltiples locales en Venezuela.

Pero en el camino de esa expansión estaba cometiendo un error que él mismo reconoce hoy con claridad: tomaba decisiones de negocio basadas en intuición, no en datos. Abría una tienda porque el local quedaba bien ubicado, porque había un colegio cerca, porque la zona parecía activa. Algunas funcionaron. Otras no.

Y la diferencia entre una y otra no tenía una explicación sistemática que le permitiera replicar los aciertos y evitar los errores.

el mismo lo dice en la entrevista: 
"Estaba tomando decisiones en base a lo que yo creía. No tenía Data."

Amazon cambiaría eso completamente. Pero antes de llegar allí, habría dos países, tres intentos fallidos de marca privada y una pandemia.

Los tres fracasos que anteceden al éxito

El primer intento de Amazon fue desde Argentina, en plena pandemia: un producto para niños que requería certificaciones que desconocía. Amazon lo bloqueó antes de poder venderlo.

El segundo fue un producto que sí tenía demanda, unas casitas de cartón tridimensionales que los niños podían pintar, diseñadas por un artista reconocido. El problema no fue el producto sino los costos de envío: las cajas eran voluminosas, el flete desde China se encareció después de que ya había comprado el lote, y los números dejaron de funcionar. Inventario inmovilizado, capital perdido.

El tercero fue desde España, donde se mudó un tiempo. Cepillos faciales de marca privada que al principio vendían bien, pero que fueron cayendo progresivamente por la burocracia fiscal española y la presión competitiva. Tercer intento, tercer tropiezo.

Tres veces en marca privada. Tres veces sin el resultado esperado. em mismo lo reconoce:

"Fue un error no haber comenzado por lo que yo ya conocía en Venezuela: revender. Yo tenía mis distribuidores, conocía el proceso, sabía negociar. Por qué no empecé por ahí."


La respuesta a esa pregunta no importa ya. Lo que importa es que cuando llegó a Estados Unidos y decidió quedarse, ya sabía exactamente qué no hacer.

Llegar con cero y construir con historial

El detalle que cambia toda la historia de Alejandro no es dramático: es técnico.

Durante años, como muchos venezolanos que viajaban a Estados Unidos, había abierto cuentas bancarias y tarjetas de crédito usando su número de pasaporte como identificación. Sin saberlo, ese número había estado construyendo un historial crediticio durante décadas.

Cuando obtuvo su Social Security Number, el proceso no fue automático. Tuvo que ir banco por banco, explicar la situación, y solicitar que toda esa información histórica migrara a su nueva identidad fiscal. Lo logró en cuatro meses. De la noche a la mañana, pasó de tener cero historial formal a cargar con décadas de crédito acumulado.

Eso le permitió acceder a 100.000 dólares en capital al 0% de APR en tarjetas de crédito. Y con ese capital empezó wholesale.

Para quienes están fuera de Estados Unidos y quieren construir ese camino desde cero, el proceso existe y es más accesible de lo que parece.

Un ITIN —Individual Taxpayer Identification Number— permite a
cualquier persona no residente abrir cuentas, reportar ingresos y construir historial crediticio en Estados Unidos sin necesidad de estar físicamente en el país.

El trámite puede hacerse a través de un CPA certificado por alrededor de 200 dólares, o directamente en la sede del IRS.

Una dirección virtual en Miami —disponible desde 10 dólares al mes en servicios como iPostal One o Da Vinci— completa el requisito de tener dirección física en el país.

"El capital en este país no es el problema. Es el menor de los problemas. Los bancos tienen plata y necesitan prestártela."

Wholesale desde cero: la velocidad importa

Con 100.000 dólares en tarjetas al 0% de APR y sin un solo proveedor, Alejandro hizo lo más obvio y lo más difícil al mismo tiempo: llamó a todo el mundo.

La primera semana tenía una lista de más de 200 proveedores potenciales identificados en Google, llegando hasta el resultado 70 de búsqueda.

A todos les escribió.
A todos les llamó. Cuatro respondieron de manera útil. Dos o tres se convirtieron en relaciones comerciales reales.

Esa tasa de respuesta —menos del 1%— es exactamente la razón por la que la mayoría de las personas que intentan este camino se rinden demasiado pronto.

Contactan a dos o tres proveedores, no obtienen respuesta, y concluyen que el modelo no funciona. Lo que en realidad no funcionó fue el volumen de intentos.

Hay otra cosa que Alejandro hace desde el primer día que pocos hacen: se presenta bien. Tiene página web, correo corporativo, una identidad de empresa que cuando alguien la busca en Google encuentra algo creíble. No es una web elaborada —misión, visión, algunos textos generados con IA—, pero existe.

Y esa diferencia entre llegar con un Gmail genérico
versus llegar con un correo corporativo y un sitio web no es menor.

"No te van a tomar igual si te presentas con un Gmail que si llegas con un correo corporativo. Preséntate como tú quieres que te perciban."

En quince días ya estaba haciendo su primera compra. Cinco mil dólares. A las pocas semanas, veinte mil. Después treinta. El capital nunca estuvo parado.

Perfumería y hazmat: el nicho que nadie quiere tocar

Hoy el 95% de los productos de Alejandro son hazmat —materiales potencialmente peligrosos según la clasificación de Amazon, que incluye perfumería, aerosoles y productos con componentes inflamables.

Es una categoría que la mayoría de los vendedores evita porque requiere aprobaciones adicionales y gestión especial dentro de los fulfillment centers.

Esa es exactamente la razón por la que él la eligió.

La barrera de entrada que genera el hazmat protege los márgenes.

Si todo el mundo puede vender el mismo producto sin restricciones, el precio se comprime hasta el punto donde ya no hay ganancia para nadie. Si hay una dificultad técnica que pocos quieren resolver, el espacio disponible para quien sí lo resuelve es considerablemente mayor.

Alejandro lleva años construyendo progresivamente su capacidad de enviar hazmat directamente a los fulfillment centers de Amazon, sin depender de FBM para esos productos. Es un proceso lento. Y ese proceso lento es, paradójicamente, su ventaja competitiva.

La deuda como herramienta, no como problema

Uno de los conceptos que Alejandro explica con más claridad es su relación con el crédito: no como una emergencia ni como un riesgo, sino como la infraestructura que hace posible el negocio.

Tiene aproximadamente 35 tarjetas de crédito, tanto personales como comerciales. Todas cierran el mismo día: el 28 de cada mes. El 25, tres días antes del corte, todas están pagadas y reportan balance cero.

Esa disciplina le ha permitido mantener un perfil crediticio impecable durante tres años de operaciones intensas, con capital rotando constantemente entre tarjetas.

La estrategia central es simple: cuando una tarjeta está por vencer su período de 0% de APR, transfiere el balance a una tarjeta nueva que abre con una nueva promoción de 0%.

Los bancos que facilitan esta consolidación de límites —Chase, Bank of America, entre otros— permiten mover el límite disponible de una tarjeta a otra, convirtiendo dos tarjetas de 50.000 en una de 100.000 con nueva promoción.


"Llevo tres años sin pagar un centavo de intereses en una tarjeta de crédito. Una vez se me olvidó pagar el mínimo y perdí el APR de una tarjeta. Tengo todo en Excel, todas las fechas. Nunca más."


La conclusión que extrae de esto, y que repite con convicción, es que la creencia de que se necesita capital propio para emprender en Amazon es una limitación cultural, no una realidad financiera.

En Latinoamérica los préstamos son difíciles de conseguir y caros.
En Estados Unidos, si construyes el perfil correcto, los bancos compiten por prestarte dinero.


Lo que la Data cambia respecto a abrir tiendas a ciegas

Hay un momento en la conversación donde Alejandro conecta su historia pasada con su presente de una manera que ilumina algo fundamental sobre el e-commerce.

Cuando tenía sus tiendas en Venezuela, tomaba decisiones de expansión basadas en señales visuales: tráfico peatonal, tipo de vecinos del local, presencia de colegios o clínicas. Algunas tiendas funcionaron. Otras no. Y no había manera sistemática de saber de antemano cuál sería cuál.

Amazon elimina esa incertidumbre casi por completo. La demanda de cualquier producto es visible antes de invertir un solo dólar.

Los históricos de ventas, la estabilidad del precio del Buy Box, el comportamiento de los competidores a lo largo del tiempo: todo está en Keepa, en Smart Scout, en la calculadora de Amazon.

El riesgo no desaparece
—hay productos que fallan, precios que caen, marcas que se restringen—, pero se reduce a proporciones manejables cuando se trabaja con información real.

Esa comparación entre el análisis de mercado intuitivo de sus tiendas venezolanas y la Data verificable de Amazon es quizás el argumento más honesto que puede hacer alguien sobre por qué este modelo vale la pena: no porque sea fácil, sino porque las decisiones se pueden tomar con evidencia en lugar de con esperanza.

Tres consejos para quien está empezando

Al final de la conversación, Alejandro resume su filosofía en tres puntos que se repiten en todo lo que ha contado:

El primero: encuentra a alguien que ya recorrió el camino y cópialo. No reinventes el proceso. La información está disponible, los mentores existen, los cursos existen. No invertir en esa educación no es ahorrar dinero; es diferir el costo y pagarlo multiplicado en errores.

El segundo: trabaja en tu mentalidad. La creencia de que no tienes capital para emprender, de que el sistema no está hecho para ti, de que los que venden cursos no pueden también vender en Amazon, son limitantes culturales heredadas que no corresponden a la realidad del entorno donde ahora operas.

El tercero, implícito en toda su historia: empieza por lo que ya sabes. El error más caro que cometió fue intentar construir algo completamente nuevo antes de capitalizar lo que ya tenía. El wholesale era su negocio de toda la vida. Solo necesitaba el entorno correcto para que funcionara.


"La complejidad es el enemigo de la ejecución. No se compliquen. Actúen. Van a llevar palo, sí. Pero van a llevar menos palo que si se quedan parados."

¿Te interesa conocer más sobre como vender en Amazon? 

Agenda una llamada con mi equipo, te ayudamos a encontrar el camino → Contacto directo por WhatsApp

Haz clic aquí para acceder al curso de Amazon de EntreCajas Academy  y empieza a construir un negocio rentable, no solo uno que “vende mucho”.

Y si quieres ver las herramientas que usamos y para qué sirven visita este enlace:  Herramientas para vender en Amazon

📌 Disponible en: YouTube, Spotify, Apple Podcasts.

Transcripción

Wholesale, crédito y mentalidad: cómo empezar en Amazon desde cero en Estados Unidos

Ricardo: Hoy tenemos un invitado que tiene una historia impresionante. Viajaste solo para el podcast desde Atlanta. Bienvenido, Alejandro. Un placer tenerte acá.
Alejandro: Ricky, primero agradecerte por invitarme. Viajé solamente porque valoro que me hayas invitado. Y quiero decírtelo públicamente: felicitarte por todo el aporte que has hecho con este programa a toda la comunidad. Muchas personas lo comentan, el gran valor que le has dado. Felicitarte por la gran labor que estás haciendo.
Ricardo: Yo pudiese decir lo mismo de ti porque también aportas muchísimo en tus redes sociales. Por eso estás acá: nos gusta invitar personas que genuinamente aporten valor a la comunidad y brinden una luz a la realidad del negocio. Aquí le decían que es "la humanización del comercio". Poder ver el tras cámaras de lo que realmente sucede en cada negocio.
Ricardo: Cuéntame. ¿Cómo comienzas en Amazon? ¿Qué traía Alejandro Arteaga al mundo de Amazon?
Alejandro: Yo entro a Amazon en plena pandemia. No tuve la dicha de empezar antes. Comienzo en el 2020 con marcas privadas fallidas. El primer producto era para niños —unas capas que se podían pintar— sin saber que había certificaciones para ciertos juguetes. No tenía demanda ese producto; la gente no lo estaba buscando.
Luego me paso a otro producto que sí tenía búsquedas: unas casitas para pintar, de cartón moldeable que se armaban en 3D. Pero no calculé bien los costos de envío. Eran cajas grandes y los fletes nos mataron. Compramos el lote, los costos aumentaron después de la compra, y los números ya no daban.
Luego me fui a España y comencé a vender en Amazon Europa. Cepillos faciales, masajeadores faciales, marca privada otra vez. Empecé bien, pero la burocracia del IVA español y la declaración trimestral me complicaban mucho, y las ventas fueron cayendo progresivamente. En mi tercer intento me cansé de marca privada y migré a Estados Unidos en febrero del 2021.
Ricardo: Explícame algo antes de continuar: ¿por qué es tan importante que un producto tenga demanda preexistente en Amazon?
Alejandro: Ese fue mi primer error. En Amazon nosotros no creamos mercado. Para crear un mercado necesitas millones de dólares: generar una necesidad que nadie tiene todavía. En Amazon el proceso de compra empieza con una búsqueda. Si esa búsqueda no existe, el producto no se vende. La gente buscaba "mantel para pintar", no "capa para niños". Nosotros pensamos que íbamos a crear esa demanda. No. Amazon no funciona así.
Ricardo: Llegas a Estados Unidos con cero dólares. ¿Cómo fue eso?
Alejandro: Literalmente cero. El capital de 21 años de negocio en Venezuela se fue con la crisis. Lo que me quedó se fue con la migración a Argentina. Vengo trabajando desde los 17 años y llegué aquí cero. Pero lo que sí tenía era que conocía el sistema. Venía estudiando cómo funcionaba todo, venía mucho a Estados Unidos, y tenía tarjetas de crédito abiertas desde hace muchos años.
Lo que pasa es que muchos venezolanos que abrieron cuentas en Estados Unidos con pasaporte no sabían que el banco ponía el número de pasaporte donde va el Social. Ese número estaba reportando como si fuera un Social y construyendo historial, aunque no fuera legal en sentido estricto. La culpa no era nuestra: firmamos sin saber lo que estábamos firmando.
Cuando llego y obtengo mi Social Security Number, fui banco por banco y en cuatro meses migré todo ese historial a mi nueva identidad fiscal. De golpe tenía décadas de historial acumulado. Y con ese historial levanté 100.000 dólares en capital al 0% de APR.
Ricardo: Para alguien que está fuera de Estados Unidos sin Social Security, ¿cómo puede construir crédito?
Alejandro: Con el ITIN —Individual Taxpayer Identification Number. Cualquier persona puede sacarlo sin estar en Estados Unidos. Lo puedes sacar directamente en la sede del IRS, a través de un CPA certificado por alrededor de 200 dólares, o hay plataformas online que te facilitan el proceso. Para la dirección que piden, puedes rentar una dirección virtual en servicios como iPostal One o Da Vinci por alrededor de 10 dólares mensuales: son sedes físicas que reciben tu correspondencia.
Con el ITIN puedes abrir cuentas, reportar ingresos y construir historial crediticio en Estados Unidos. Y si en algún momento llegas a obtener Social Security, el historial se transfiere igual que me pasó a mí.
Lo primero que yo recomendaría al llegar es asociarte como usuario autorizado a la tarjeta de alguien de confianza que tenga buen historial, sin deudas y con límite alto. Eso se llama piggyback o tradeline. De golpe te inyecta antigüedad y balance a tu propio perfil. En Venezuela los padres le daban tarjetas a sus hijos desde siempre. Es exactamente lo mismo.
Ricardo: ¿Cómo pasas del capital que conseguiste a tus primeras compras en wholesale?
Alejandro: Fueron 15 días desde que decidí hacer wholesale hasta mi primera compra. Empecé a buscar proveedores en Google con palabras clave básicas: "health and beauty distributor", "wholesale distributor"… y me fui hasta el resultado 70, 80 de búsqueda. Anoté todos en un Excel. En la primera semana tenía más de 200 contactos. A todos les llamé y a todos les escribí.
De esos 200, me respondieron útilmente cuatro o cinco. Menos del 1%. Pero eso me dio mis primeros dos o tres proveedores reales con los que arranqué.
La gente contacta dos o tres, no recibe respuesta, y dice "esto no funciona". No. Eso es probabilidad. Tienes que escribirle a muchísimos. Insistir. Y también tienes que presentarte bien.
Ricardo: ¿Qué significa presentarse bien?
Alejandro: Desde el día uno tuve mi página web y mi correo corporativo. La página es básica, pero existe. Misión, visión, algunos textos, unos aviones y trailers que comunican que manejamos mercancía. No te van a tomar igual si llegas con un Gmail genérico que si llegas con un correo corporativo y una página que cuando buscan en Google encuentran algo creíble. Un correo corporativo vale menos de 10 dólares al mes. Una página web en Squarespace te cuesta 15 dólares. No hay excusa.
La vida es venta. Para conseguir trabajo te vendes. Para conocer a alguien te vendes. Con los proveedores es lo mismo: véndete como tú quieres ser percibido.
Ricardo: ¿Cómo manejas el capital con tarjetas de crédito sin pagar intereses?
Alejandro: Llevo tres años sin pagar intereses en mis tarjetas de crédito. Tengo aproximadamente 35 tarjetas, personales y comerciales. Lo que hago es lo siguiente: cuando una tarjeta está por vencer su período de 0% de APR, transfiero ese balance a una tarjeta nueva que abro con una nueva promoción de 0%. Bancos como Chase y Bank of America te permiten consolidar límites: pasas 50.000 de una tarjeta a otra y ahora tienes 100.000 con nueva promoción.
Todas mis tarjetas cierran el 28 de cada mes. El 25, tres días antes del corte, todas están pagadas con balance cero reportado. Así mantengo el perfil crediticio limpio y tengo claridad total sobre mis fechas.
Una vez se me olvidó el pago mínimo de una tarjeta y perdí el APR de esa tarjeta. Desde entonces tengo todo en Excel. No hay excusa para que se te olvide: son tres días al mes los que tienes que estar pendiente.
Ricardo: ¿En qué categorías te especializas?
Alejandro: El 95% de mis productos son hazmat: perfumería principalmente. Es una categoría que la mayoría evita porque requiere aprobaciones adicionales y gestión especial. Esa es exactamente la razón por la que la elegí.
Cuando hay una barrera de entrada, hay menos competencia y los márgenes se protegen. Llevo años construyendo progresivamente mi capacidad para enviar hazmat a los fulfillment centers de Amazon directamente. Es un proceso lento. Y eso lento es mi ventaja.
Ricardo: Mencionaste que hace dos meses perdiste dinero en un producto. ¿Cómo manejas las pérdidas?
Alejandro: Hace dos meses compré un producto que se vendía en 15 dólares. Cuando llegué a Amazon, ya lo tenían en 5. Pérdida total: alrededor de 10.000 dólares cuando se agote. Era además un producto con fecha de vencimiento, así que no podía esperar. La decisión correcta era venderlo a pérdida antes de que Amazon me cobrara los removal fees o los productos se vencieran.
También tengo inventario paralizado por una marca que restringieron en todas las plataformas simultáneamente: Amazon, Walmart, eBay, TikTok Shop. Todo. Eso vale unos 25.000 o 26.000 dólares parados.
Son cosas que van a pasar. No hay éxito sin dolor. Lo que importa es que las ganancias sopesen esas pérdidas. Y lo hacen, porque tengo un producto que ahora mismo vende 300 unidades diarias y al que no puedo comprarle suficiente inventario porque ni el proveedor tiene stock ni yo tengo el capital para comprarlo todo.
Ricardo: ¿Cómo te organizas con equipo y logística?
Alejandro: La operación logística está en un prep center en Miami. Desde que delegué esa parte, me enfoqué en lo que da dinero: análisis de producto y búsqueda de proveedores. La plata está en la compra, no en preparar cajas.
Tengo dos asistentes virtuales en República Dominicana que entrenamos desde cero. Ahorita están enfocadas en buscar marcas con Smart Scout: distintos filtros, distintas categorías, y enviar correos a esas marcas. La meta es 20 correos diarios, 100 a la semana, 400 al mes. Si el 5% responde son 20 respuestas. Si de esas cerramos con dos o tres, el sistema funciona. Llevamos dos meses con eso y ya estamos en conversaciones con dos marcas.
Mi esposa también es parte del equipo.
Ricardo: ¿Qué softwares usas para análisis?
Alejandro: Smart Scout para análisis de producto y búsqueda de marcas. Keepa para Data histórica de productos. Y Reseller —Reseller Intelligence— para estimados de ventas. Esos tres.
Al principio la gente se llena de software. No hace falta. Para comenzar: Keepa y la calculadora de Amazon, que además han mejorado mucho su revenue calculator recientemente. Eso es todo lo que necesitas al inicio.
Ricardo: ¿Tres consejos para quien está empezando?
Alejandro: Primero: replica a quien ya tuvo éxito. Encuentra a alguien que ya recorrió el camino, cópialo y pégalo. Invierte en esa educación. No hacerlo no sale barato: sale carísimo. Perdimos más de 800.000 dólares antes de tener la información correcta. Eso que nos hubiera costado aprender pagando un curso lo pagamos en errores acumulados durante años.
Segundo: trabaja en tu mentalidad. La creencia de que el capital es el problema es una limitante cultural. Aquí los bancos tienen dinero y necesitan prestártelo. Si haces las cosas bien, el capital no es el problema. Es el menor de los problemas.
Tercero: empieza por lo que ya sabes. Mi error fue intentar construir algo nuevo antes de capitalizar lo que ya dominaba. El wholesale era mi negocio de toda la vida. Debí haber empezado por ahí desde el primer día.
Y algo que atraviesa todo: la complejidad es el enemigo de la ejecución. No se compliquen. Actúen. Van a llevar palo, sí. Pero van a llevar mucho menos palo que si se quedan parados.
Ricardo: ¿Qué representa Amazon para ti en términos de tiempo con tu familia?
Alejandro: Soy muy obsesivo. A veces me siento a las 7 de la mañana y son las 10 de la noche y no me di cuenta. Trabajo desde casa con tres monitores y me cuesta mantener el equilibrio. Mi esposa sabe lo que eso implica. Al inicio hay que sacrificar algo, sí. Pero eso que se sacrifica tiene que tener un límite y un propósito claro.
Lo que sí tengo es libertad de tiempo cuando la necesito. Me vine a Miami a grabar este podcast. El 31 tengo que estar con mi familia para Halloween. Puedo elegir eso. Esa libertad, esa capacidad de decidir dónde estás y cuándo, es lo que hace que todo valga la pena.

Alejandro Arteaga comparte contenido sobre Amazon, crédito y mentalidad emprendedora para la comunidad hispana a través de sus redes sociales.

Más lecturas que inspiran:
 otros artículos para seguir creciendo en Amazon

Si te enganchó la historia de transformación, las estrategias y los aprendizajes compartidos en este post, estos otros artículos te ayudarán a seguir desarrollando tu negocio con visión, decisión y resultados reales.

11 años en Amazon: lo que solo aprende quien sobrevive al largo plazo

Alexi empezó en Amazon en 2013. En ese momento no existía Brand Registry. No había repricers sofisticados. No había ferias especializadas de sellers. Ponías el producto, ajustabas el precio más barato que la competencia y esperabas. Si se vendía, comprabas más. Si no, lo quitabas.

Emprender en familia: cómo construir un negocio cuando el apellido es también el equipo

Hay negocios que nacen de una oportunidad. Hay negocios que nacen de una necesidad. Y hay negocios que nacen de algo más difícil de cuantificar: la decisión de una familia de construir algo juntos, con todo lo que eso implica.

Cómo vender 600.000 $ al mes en Amazon: la hoja de ruta de Pedro

No importa si estás vendiendo 10.000 o 800.000 dólares al mes. Si crees que ya llegaste a la cima, el problema no es el negocio. El problema es la mentalidad.
Pedro es venezolano, lleva ocho años en Estados Unidos y en dos años ha construido una tienda en Amazon que factura cerca de 600.000 dólares mensuales. 

Domina el arte de vender en Amazon con

nuestros cursos

Mi misión es empoderarte para que aumentes tu riqueza y alcances tus metas de vida, haciéndote entender

y dominar el mercado de Amazon, permitiéndote usar sus reglas y estrategias a tu favor.